En el camino de una universidad nacional a distancia

La creación de un organismo con estas características es una idea que ronda entre las instituciones de educación superior. Saben que aún está por escribirse demasiada historia en este proyecto, que las limitaciones para ponerlo en práctica son muchas, pero no por ello reconocen la viabilidad del mismo

Carlos Reyes
cra19762003@yahoo.com.mx

Una lejana posibilidad, pero un proyecto que tiene en la mira las universidades públicas. En una era donde la tecnología es la punta de lanza, la conformación de una instancia que, en el ámbito nacional, pueda atender a los jóvenes que deseen acceder a la educación superior no es un asunto que quieran pasar por alto.

Se trata de una herramienta que puede coadyuvar a incrementar la matrícula en este sector y a diversificar la oferta educativa que se ofrece en las instituciones de educación superior.

La creación de una Universidad Nacional a Distancia es una idea que ronda entre las instituciones de educación superior. Saben que aún está por escribirse demasiada historia en este proyecto, que las limitaciones para ponerlo en práctica son muchas, pero no por ello reconocen la viabilidad del mismo.

Los rectores reconocen que se ha avanzado en la materia. La firma de convenios de colaboración y la mejora en la infraestructura y el soporte que requiere un proyecto de tal magnitud han dado indicios de que hacia allá se quiere llegar en el mediano y largo plazo.

Para la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), la consolidación está muy cerca. No hace mucho se concretó la integración de un espacio común de enseñanza a distancia, además de que muchos centros universitarios cuentan ya con la infraestructura necesaria para emprender la carrera virtual.

No obstante, también existen ciertas reservas en torno a lo que pueda ser esta universidad a distancia, sobre todo porque así como hay instituciones que ya tienen experiencia en este ramo de la tecnología, otras carecen de la misma. Y más aún, no cuentan con las instalaciones adecuadas para enfrentar el reto.

Se requiere además, dicen los rectores, de una mayor coordinación entre todas las instituciones de educación superior. Porque un proyecto como éste no debe excluir, debe integrar a todas y tomar en cuenta, en principio, las diferencias existentes entre las mismas.

Eso sí, advierten los encargados de las universidades del país, que esta opción a distancia no debe ser vista como la panacea a los problemas de cobertura y acceso a la educación superior. Sería un craso error pensarlo así.

Al contrario, la puesta en marcha, en un futuro, de una institución nacional a distancia debe ser una alternativa para ofrecer mayores oportunidades a los jóvenes en edad de ingresar a la universidad y, al mismo tiempo, un complemento a los programas presenciales.

El camino es largo. Apenas los primeros pasos y los esbozos de lo que pretende ser uno de los avances más eminentes en materia de educación superior. Una tarea que, en los próximos años, centrará la atención de las universidades públicas del país.

¿Los primeros pasos?
En esa vertiente, y con la idea fija en incrementar la cobertura en este nivel educativo, los rectores ven en la creación del Consorcio del Espacio Común de Educación Superior a Distancia (Ecoesad) un primer paso de cara a lo que sería una universidad virtual. En dicho espacio, con una inversión inicial de 50 millones de pesos, se integraron la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Nuevo León; la Universidad de Guadalajara y la Universidad Veracruzana, así como la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el Instituto Politécnico Nacional.

La oferta, de inicio, será de programas académicos a distancia: dos de bachillerato, siete de licenciatura y seis de posgrados, compuestos por una especialización y cinco maestrías, así como por cuatro diplomados.

De acuerdo con el convenio, por medio del Ecosead se unificarán los esfuerzos para ofrecer educación de calidad que promueva la equidad y mejore la cobertura, tanto de los programas que se brinden como de la población que resultará beneficiada, a través de modalidades no presenciales.

Se desarrollarán nuevos contenidos y planes de estudio en áreas de interés nacional; se extenderán sus beneficios a otras universidades e instituciones de investigación y educación superior del país; se promoverá el trabajo multidisciplinario acerca de temas relacionados con el avance de la educación a distancia, y se favorecerá la comprensión intercultural y el uso pedagógico de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).

Al respecto, el rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), José Antonio González Treviño, considera que este consorcio trabaja y fue creado en función de una universidad nacional a distancia que pueda estar a la altura de las circunstancias, pero sobre todo para solucionar un desafío que tiene muy preocupadas a las instituciones: el incremento de los índices de cobertura.

“Creo que este tipo de convenios, de instancias, nos va a permitir avanzar en esa dirección, se trata de universidades que ya hemos trabajado en este renglón, que tenemos una infraestructura considerable y lo que estamos haciendo es coordinarnos para sacar un mayor beneficio de nuestras experiencias”, comenta.

Para González Treviño el reto es que este consorcio siga creciendo, que se sumen más universidades y contribuyan a que éste sea la antesala de una institución virtual en el ámbito nacional, tal y como lo tiene pensado la ANUIES.

“Ojalá y así sea, entendemos que este tipo de esfuerzos demanda de una mayor inversión; de una mayor atención financiera, pero debemos aprovechar los espacios que ya tenemos y el equipo y la gente especializada con la cual ya contamos, no vamos a partir de cero, hay que trabajar en este tipo de alternativas acorde a los tiempos”, dice.

O como lo citaron en su momento los rectores Raúl Arias Lovillo, de la Universidad Veracruzana, y José Lema Labadie, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM): se trata de un convenio, de un hecho concreto que tiene una visión de largo plazo “para seguir avanzando en la cobertura de la enseñanza superior”.

“La creación del Ecoesad es la base de un proyecto firme y de largo aliento que merece del apoyo y suma de voluntades de las instituciones firmantes, de los gobiernos estatales y, por supuesto, de las instancias federales”, dijo Arias Lovillo.

Además, señaló en aquella ocasión, con la firma de este acuerdo, las instituciones de educación superior (IES) asociadas responden de manera firme y directa a la sociedad a la cual se deben, mediante la cooperación interinstitucional, al aportar “soluciones contundentes que hacen frente a los enormes rezagos de nuestro país en materia educativa”.

El reto generado con la creación del consorcio, secundó Lema Labadie, se logrará “mediante la conjunción de esfuerzos entre las diferentes instituciones educativas participantes”.

Empero, la conformación de una universidad nacional a distancia parece todavía lejana, aunque no del todo. La tendencia, como lo consideran los rectores, es en esa dirección. Dependerá, eso sí, de los resultados que genere este consorcio y algunas otras iniciativas de educación superior a distancia que integren y pongan en marcha las instituciones.

Un gran acercamiento
Para Rafael López Castañares, secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, la creación de una universidad a distancia no es una idea que esté lejana. Si se toma en cuenta la infraestructura con la que cuentan varios centros universitarios, la posibilidad es inminente.

“Estamos más cerca de lo que la gente se imagina, hay instituciones que tienen una infraestructura impresionante, tienen todo lo que es el soporte, como lo es la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad de Colima, la de Guadalajara, la de Nuevo León, la Autónoma del Estado de México, San Luis Potosí, es decir, hay muchas, lo que falta es irlo trabajando, afinando”, explica.

En ese sentido, la ANUIES lo ha trabajado, desde tiempo atrás, con sus redes de educación superior a distancia y su Plan Maestro en la materia. Además, para la anterior administración, la idea de una universidad nacional a distancia fue catalogada como uno de los grandes pendientes y retos para las universidades públicas en los próximos años.

Hacia allá ha trabajado la ANUIES en los últimos tiempos y, según sus estimaciones y escenarios ideales, en el año 2020, “la educación superior abierta y a distancia ha logrado  conformarse en un sistema articulado e integrado entre las diversas instituciones oferentes en el marco del Sistema de Educación Superior”.

Por el momento, explica López Castañares, hay que darle forma al proyecto y definir cuáles serán sus alcances, sus limitaciones, sus requerimientos y el sitio desde el cual operaría la universidad nacional a distancia.

“Lo único que necesitamos, y se trabaja mucho en esta red nacional de educación a distancia en la ANUIES, es definir este tipo de aspectos, lo que hace falta es negociar dónde estaría ubicada, qué tipo de personal, cuánta gente podría atender, qué presupuesto tendría”, precisó.

No obstante, para Luis Gil Borja, rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), esta posibilidad dista mucho de la realidad en la cual se encuentran las instituciones públicas. Se trata de un proyecto que no debe desestimarse, pero se debe trabajar en superar las diferencias existentes antes de pensar en otra cosa.

De acuerdo con el rector de la UAEH, pensar en un esfuerzo de índole nacional requiere de una mayor coordinación y de atender los rezagos en materia informática y tecnológica que enfrentan algunas universidades estatales.

“Me parece una muy buena idea, pero también se debe trabajar mucho en coordinar los esfuerzos de todas las universidades, hay que pensar en cuántas ofrecen ya programas a distancia, cuáles cuentan con una infraestructura adecuada, cuáles ni siquiera cuentan con este tipo de herramientas, ése es un trabajo que debe hacerse antes de dar el siguiente paso”, apunta.

Por eso, explica Gil Borja, es fundamental que la ANUIES siga trabajando muy de cerca con este tipo de iniciativas para darle una mayor certeza y operatividad a la posible creación de una universidad a distancia.

“Aquí nuestra asociación deberá ir viendo todo lo que requiere un asunto de este tamaño porque no estamos hablando de un proyecto en sí, sino de atender una mayor cobertura, de ofrecer otras alternativas en el ámbito universitario, posgrado, y nosotros como encargados de las universidades tenemos que apoyar y coordinarnos en ese sentido”, enfatiza.

De lo que se trata, y a partir de ahí deben partir las universidades públicas, es de hacer un diagnóstico serio de cuál es la situación en cada una de las instituciones y cuáles son las posibilidades que tienen de sumarse a la conformación de este asunto, como lo advierte Candita Gil Jiménez, rectora de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT).

“Claro que se trata de una idea muy importante, sobre todo ahora que las universidades estamos viendo cómo aprovechar mejor nuestros espacios, cómo enfrentar este reto que nos impone el aumento de la cobertura, y claro que tampoco estamos en cero, habemos instituciones que hemos hecho esfuerzos en la materia y eso debe ser muy bien aprovechado”, dice.

Lo que no debe perderse de vista, señala, es que la educación a distancia siempre debe considerarse como una alternativa y no apostarlo todo a esa vía. Ése sí sería una camino incorrecto que no deben seguir las instituciones.

Sin perder de vista lo esencial
La rectora de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco sostiene que el hecho de que se piense en impulsar la educación superior a distancia no significa que se vaya a desatender la modalidad presencial, porque de ésta depende y ha dependido siempre el quehacer universitario.

“Las universidades debemos pensar de esa manera y buscar alternativas a incrementar la cobertura, sólo eso. Sí queremos darle un impulso a la educación virtual, a distancia, pero también debemos fortalecer nuestras modalidades presenciales, tenemos mucho trabajo que hacer ahí también.”

Rafal López Castañares, secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, es claro en ese punto. Si este proyecto se concreta, no debe ser visto como la solución a todas las necesidades y rezagos que enfrenta la enseñanza superior.

“Obviamente, con este tipo de educación no significa que  se soluciona la problemática de cobertura en las universidades públicas, no. Tiene sus limitaciones; tiene sus áreas específicas, tiende a cierta matrícula como tal, y hasta ahí”, asegura.

Aun así, el impulso al establecimiento de un Sistema Nacional de Educación Superior a Distancia va en camino, al menos en el papel se busca integrar, coordinar y articular los esfuerzos en esta materia.

“Es también una opción necesaria por el manejo y uso de la tecnología que tenemos hoy en día y debemos utilizarla en beneficio de la educación superior”, afirma López Castañares.

Por lo pronto, la posibilidad de una universidad nacional a distancia es cada vez más cercana. Las instituciones trabajan en ello, pero enfrente tienen una serie de indefiniciones que deberán superar para alcanzar este objetivo que parece ser una buena alternativa para elevar la cobertura. Dependerá de cómo lo estructuren las universidades.

  Inicio Libro de visitas
Números anteriores  
Usuario:   
 
Contraseña:   
Inscríbete a campus milenio
aquí





campusmilenio.com.mx   /   derechos reservados 2007